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Tradicionalmente los aceites de oliva producidos
aquí han sido muy valorados por los expertos aceiteros por
su extraordinaria calidad, conociéndose desde antaño
en su argot como Tipo Toledo.
Esta calidad se debe a unas condiciones de clima y suelo excepcionalmente
propicias para el cultivo del olivo, así como a la utilización
de la variedad Cornicabra,
originaria de estas tierras y fruto de la selección que sus
pobladores, desde fenicios y griegos hasta la actualidad, han venido
realizando para conseguir su perfecta adaptación al medio.
Nuestros olivares, en su mayoría pequeñas explotaciones
familiares, tienen unas producciones relativamente bajas si las
comparamos con las de otras zonas; lo que nos permite cuidar con
verdadero mimo su fruto y conseguir unos aceites de calidad insuperable.
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